
Aquí casi todo el mundo indignado porque Trump «ha quitado» la sección en español de la página de la Casa Blanca. Qué barbaridad, qué afrenta a nuestro idioma, hablado por centenas de millones de personas en el mundo; qué insulto a los hispanohablantes y a todos los que hicieron que esta lengua romance fuese conocida en casi todo el orbe. Pero luego, cuando la rabieta se les pase, seguirán esperándote en el hall en vez de en el recibidor, o se irán
de shopping al outlet de Intimissimi (porque eso de comprarle bragas y calzoncillos «tres por dos» a La Emilia queda de cateto que no veas). Quizá alguno de ellos estudie marketing para labrarse un porvenir como broker, ya que no tiene ni idea de lo que es la mercadotecnia ni correr la bolsa. Son los mismos que, por la mañana, se van a hacer footing, running o jogging (que no es igual que salir a correr, por favor) y desayunan cupcakes en lugar de café con magdalenas, como cualquier hijo de vecino. Aún no sé cómo le sabrá a esa gente unos huevos con bacon, aunque sospecho que esto debe ser como el tocino que freímos en casa. Ahora que caigo… para ellos, ¿será lo mismo un gay que un maricón? ¿Les abrigará mejor un jersey que un saquito? Su look, ¿tendrá algo que ver con su aspecto? ¿La mayoría de ellos serán singles, o sólo solteros gilipollas? Eso de ir al gym debe ser agotador, mucho más que ir a un gimnasio. Seguro que muchos son de los que te hacen spoiler de una película en lugar de destriparte el final.
Anda, y que les vayan dando, a todos estos españolitos de media obrada, por donde amargan los pepinos.
SANCHO EJERRALDE