7 de octubre de 1571: Lepanto.
Todo estaba en juego. Tras la cruenta batalla, los cristianos vencimos gracias a la ayuda de Nuestra Señora del Rosario y cortamos la cabeza a Alí Pachá. Los turcos perdieron más de 30.000 hombres y 190 galeras. Dicen que el mar se tiñó con más de 200.000 litros de sangre.
Esta es nuestra historia y no sólo no nos avergonzamos, sino que festejamos -con el honor de sabernos herederos- que nuestros mayores impidieron el avance enemigo, hasta las últimas consecuencias.
Aprendamos de su ejemplo.
Dios y Patria, o muerte.
¡Viva la Virgen del Rosario!
¡Arriba los valores hispánicos!
